Septiembre, caricia de sal

Desembocadura del Tajo  por ti.

Desembocadura del Tajo, Lisboa
Mj Sierra

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Leo despierta sobre tus ojos.

Apenas se me duerme la mirada

para perderse en un sueño

de gaviotas y agua salada.

En la distancia percibo los delirios

que acosan sin mesura tus vientos,

alando el espacio, el tiempo a deshora.

Sobrevivo

en el rescoldo estancado

de una brisa que acaricia cada paso

que conquisto sobre tu piel mojada.

Me impregno de tu olor,

de los días que pasan sin llegar

y abruman con silencios las palabras.

Mi pecho resbala sigiloso

por las sombras de tu espalda.

Dejo que me pintes

con la sal que alimenta tus deseos.

Cada instante se desliza hasta el final

en el barranco de mis temores y miedos

como dos gotas de agua sobre un cristal plano,

casi inmaculado, eclipsado por la luz

que despierta implacable mis sentidos.

Septiembre completa el espacio

que se ahueca en mis entrañas.

Afuera, la tormenta se desata.

M. J. Sierra

Empedrar las calles

Empedrar las calles.

Reuniones de ranas viejas que bailan en charcas de oro.

Ecos de canciones de amor,

música de otros tiempos.

El alquiler del sol se paga con un anticipo

de los ruegos de un arcoiris que enferma.

Seis contra uno pierden

a la luz de un relámpago fugaz.

Con la cruz en el cuello ¿qué sientes?

Atienda doctor,

¿qué síntomas tiene la felicidad

si se pierde el asombro?

La luz varía.

La lluvia cae.

La vida resbala.

Ladridos de perros.

¿Quién despegará en un soplo de vida

para mirar desde lo alto del barranco?

El vértigo no es miedo si se desea volar.

Aflora la confianza y se hace sencillo saltar.

El cielo en la prisión no es fuerza.

(Esperanza)

Seda de un espejismo

en la mitad oscura de la luna.

Muerte de luces en un pozo

a la orden de voces que resuenan

como cobardes testigos

de lo que envolvieron y lastimaron.

Más orden,

menos confianza en sí mismos.

Xose De la Paz

Imagen: Día de lluvia en la Alpujarra, Mj Sierra.

Mi primer regalo en esta Navidad

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Aunque llegué a Granada siendo una ‘niña-preadolescente’ hace ya unos cuantos lustros (no tantos ¿eh??), sigo añorando mi tierra: Madrid, mi Madrid… (nótese aquí un leve suspiro rezumando ‘saudade’). Sin embargo, he de decir antes de nada que mi corazón comparte este cariño de mi Centro con mi Sur, porque yo ya soy del Sur.

Pero en estas fechas de nostalgias, recuerdos y ausencias retenidas, no hago más que escudriñar en mi memoria pasajes de mi infancia por sus calles llenas de luces y ruidos, de gentes de todas partes, de escaparates adornados con guirnaldas de colores brillantes. Y veo a una niña, cogida de la mano de su padre, con una gran piruleta de fresa en la otra, paseando entre los puestos de Navidad de la Plaza Mayor, con su gorrito de terciopelo negro y sus zapatos de charol recién estrenados. Todo era magia. Una magia con olores intensos a frío, castañas asadas y sueños de Reyes Magos.

Tengo amigos que lo saben, entre otras cosas porque siempre estoy dándoles la murga con eso. Y ayer, recibí mi primer regalo de Navidad en forma de imágenes. Xose es así. Encontró cuatro estrellas sobre el puente de Ventas y se plantó en el paso anterior con su trípode y todo, seguro que con un frío de mil demonios, para hacerme llegar estas fotos que os muestro. Así que, desde anoche tengo en mi cara una sonrisa tonta de felicidad por este regalo tan genial.

Tengo suerte, mucha suerte con todo lo que rodea mi vida. Y doy gracias, a todos por todo lo que me ofrecéis cada día. A ti Xose, hoy un beso desde mi Sur hasta tu Centro.

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Preciosas ¿verdad?